No cambio personas.
Cambio relatos
que las limitan.
Sobre lo que podemos hacer.
Sobre el lugar que nos corresponde.
Sobre cómo funciona el mundo.
Escucho algo, me encuentro con una afirmación que repetimos como si fuera cierta…
y a veces, necesito saber qué hay detrás. Por lo que busco la fuente, contrasto, cruzo los datos y muchas veces termino bastante lejos de donde empecé.
Eso es Tirando del hilo.
Subo a un escenario
y tiro del hilo en alto.
Cuestiono las historias que nos enseñan, casi sin darnos cuenta, qué futuro imaginar, qué lugar ocupar, qué talento reconocer y qué límites aceptar.
Esos límites también aparecen cuando eliges qué estudiar, cuando aceptas un puesto, cuando dudas de tu edad o cuando algo te hizo creer que ciertos lugares no eran para ti.
«Marta es una comunicadora excepcional! Tanto te hace reír como llorar. De esas personas que te hipnotizan cuando hablan. 100% recomendable.»
«Verla en escena, abriendo su alma, fue muy emocionante. Capaz de hacernos llorar y reír al mismo tiempo.»
«Fue un viaje emocional a través de su propia historia… Tiene una capacidad innata para conectar con las personas, se nota que no le cuesta…»
Si hoy tú puedes elegir, es porque alguien antes tiró del hilo por ti. Ahora te toca decidir qué haces con él.
Una cosa es tener los mismos derechos.
Otra, vivir en igualdad.
Está cuando acompaño a una mujer a recuperar su lugar profesional. Cuando cuestiono los sesgos que seguimos normalizando. Cuando divulgo, busco referentes o me subo a un escenario para poner sobre la mesa todo lo que todavía queda por hacer.
Este es un hilo que no termino de tirar. Es un hilo que atraviesa todo lo que hago.
¿Sigue siendo necesario el 8M?
Seguir el hilo de la igualdad →